La luz se filtraba a través de mis párpados. Débilmente traté de abrirlos, pero el resplandor me lo impedía. De pronto, las punzadas de dolor se hicieron eco de mi consciencia y atacaron cada centímetro de mi cuerpo, impidiendo que pudiera siquiera incorporarme.
Cuando pude acostumbrarme a la claridad, observé atentamente todo lo que estaba a mi alrededor. Sobre mi, solo se encontraba el techo de la habitación, de color blanco con una lámpara de color hueso. bajando la vista, observe un amplio ventanal por el que podía divisar la playa.
¿Me encontraron allí?, pensé. Las ramas de los árboles se mecían apaciblemente a pesar del día nublado, todo indicaba que llovería. Después de observar el exterior, volví al escrutinio de la habitación en la que me encontraba. Estaba decorada de una forma muy austera. Las paredes blancas, los muebles blancos, las sábanas de la cama en la que yacía también eran blancas.
De pronto, oí unas pisadas al otro lado de la puerta del cuarto. ¿Qué hago?, me dije. No tenía muchas opciones, puesto que ni siquiera podía moverme por el dolor. La puerta se abrió, y los pasos se acercaron a mí más y más. En la estancia, dos respiraciones en sincronía.
-Vaya, no te has despertado todavía. -dijo una voz masculina, pero a la vez dulce y apaciguante. -¿Qué te han hecho?, menos mal que te encontramos, sino, puede que ahora estuvieses muerta.
-¿Encontramos?, ¿había más gente allí?.
-Tienes suerte de que mi hermana sea médico, yo no podría haberte tratado todas esas heridas. En fin, espero que despiertes pronto, llevas una semana durmiendo y eso no es bueno.
-¿Todavía nada?, -dijo una voz femenina desde la puerta de la habitación.
-No, sigue durmiendo. ¿Es normal?.
-Estaba muy maltrecha Dae, tenía muchas heridas profundas y había perdido mucha sangre. No sabemos que más le haya podido pasar. Su cuerpo entero es un cardenal, debieron ensañarse con ella.
-Pobre muchacha, seguro se encontró en el momento y lugar más inoportunos.
-Quizás, pero tendremos que esperar a que recupere la conciencia para poder preguntarle. De todas maneras, debería estar en un hospital, aquí no puedo tratarla debidamente y necesitaríamos hacerle una resonancia y unas radiografías, puede tener heridas internas que no haya podido detectar.
-No puedo Hye Mi, ella me lo pidió. ¿Y si quienes le hicieron esto la están buscando en los hospitales?.
-Si no despierta en estos días, tendremos que llevarla, te guste o no. No pienso dejar que muera, solo porque la busquen.
Podía oír todo lo que decían. Me estaban ayudando, solo porque se lo pedí. Del mundo del que yo provengo, el desinterés no existe. Nadie te ayuda si no es para recibir algo a cambio.
La única persona que me trataba como ser humano era Soo Hyuk. -¡Soo Hyuk!, grité en mi interior. Di a mi me había pasado todo esto, ¿que sería de él?. No me perdonaría nunca que le hubieran matado por mi culpa. Tengo que buscarle, tengo que saber que está vivo.
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-Hey, acabarás desarrollando adicción al trabajo, para un poco hombre, relaja la vista.
-No puede ser que en estos dos años no haya ni una sola pista sobre ella, nada de nada. -dijo pasándose la mano por la frente.
-Todo este asunto es muy raro. Primero, vinieron exigiéndole llevar a cabo una misión sospechosa. Ni siquiera había sido revisada por el director del MI6. Hay muchas cosas que no concuerdan. Nunca se ha enviado a nadie a los campos de entrenamiento por faltar al respeto a un superior. Siempre se los ha encerrado en celdas de aislamiento o se les ha castigado con doble entrenamiento, pero esto no lo había visto nunca.
Waters aquí de repente, no sé, hay algo que no encaja.
-Lo sé Tom, precisamente por eso te pedí el favor de llevar todo esto en secreto. Si nos descubren llevando a cabo una investigación no autorizada, y más sobre este caso, no puedo garantizar ni tu seguridad ni la mía. Debemos descubrir que pasó aquella noche.
-¿Qué tal si lo repasamos todo otra vez?, dijo Tom, dando un sorbo a la taza de café que tenía sobre su escritorio.
Pasándose los dedos por las sienes, respondió con voz cansada, -Ya te lo he contado mil veces, nos llevaron al puerto, allí debíamos coger el barco que nos llevaría a Padang, y nos tendieron una emboscada. Solo la perdí de vista un instante...un...maldito instante y desapareció.
Soo Hyuk no había parado de buscar a su camarada, ni siquiera cuando el MI6 la declaró fallecia oficialmente, grabando su nombre en el muro de los caídos en acto de servicio. Cada día, antes de volver a casa, se paraba junto al muro, observando su foto, negando la posibilidad de que estuviera muerta.
-No puedes estarlo, no, no puedes, me lo prometiste. Casi susurrando estas últimas sílabas, llegó a su mente los tiempos en los que era ella un simple cadete y él su instructor. Compenetrados al máximo en cada operación. Ella destacaba en todo lo que hacía, igual que él cuando estuvo en su lugar. Siempre echándole sermones por su irreverente y tempestuoso carácter, el que le había jugado unas cuantas malas pasadas.
«Siempre te digo lo mismo, y siempre acabas cayendo del mismo modo. ¿Es que no te he enseñado nada?. -Dijo, mientras le limpiaba la sangre de la boca.
-Es dificil callarse de ese gilipollas. -Dijo ella dedicándole una media sonrisa.
-Menos mal que te he enseñado bien, me habría dolido justo en el orgullo que encima te pisotease, aunque reconozco que no te habría venido mal un escarmiento. Tu soberbia acabará contigo.
-Nunca te daré el gusto de verme perder. -Dijo poniéndose en pie.
-Prométemelo. -Dijo cambiando su expresión, tensando todos los músculos de su rostro.
-¿El que?, -Respondió ella, sorprendida por el rumbo que había tomado la conversación.
-Nunca dejarás que nadie te hiera. No dejarás que nadie te mate.
-Nunca. Lo prometo. -Tras responderle, ella se marchó, dejándole pensativo, observando como se alejaba».
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“Hoy se nos ha informado del robo de una de las piezas más valiosas del museo de historia coreana en Seúl. Han sido sustraídos dos accesorios de cabello de la Reina Min, esposa del monarca Gojong, vigésimo sexto rey de la dinastía joseon. Ambas piezas se guardaban en las cámaras de alta seguridad del museo, siendo expuestas solo dos veces al mes.
El robo tuvo lugar entre las 2:00 y las 3:00 de la madrugada, sin dejar rastro alguno del autor o autores. En estos momentos, nuestros corresponsales se encuentran en la estación de policía esperando por la rueda de prensa del comisario Hwang Jung Hwa.
Damos paso a nuestros reporteros.
-Buenos días, desde la comisaría de policía se nos ha facilitado una sala para una rueda de prensa del comisario. Como antes habéis informado, no se tienen pistas concluyentes de los autores del delito, pero según ha explicado el comisario, todo apunta a que el sospechoso número uno es la archiconocida ladrona de arte y reliquias “Chameleon”. Lleva meses en busca y captura por los diferentes delitos cometidos. Entre ellos, vender objetos históricos en el mercado negro o incluso a diversas mafias que trafican con arte.
Se desconoce su apariencia y nombre real, solo hemos tenido acceso a los pocos datos que han sido revelados, entre ellos su modus operandi, que consiste en suplantar la identidad de cualquier persona a cargo del objeto a sustraer sin levantar sospechas, para hacerse con el material necesario para acceder a los recintos restringidos de los museos o galerías.
Nadie sabe nada acerca de esta persona, no se ha hallado muestras de ADN en las escenas de los crímenes.
La única pista encontrada ha sido previamente colocada por la criminal en el lugar de los hechos. Se trataba de una adivinanza, la que le dio el apodo por el que la conocemos.
De momento no poseemos ningún dato más acerca del delito y del delincuente.
Jung Dae Jong, para Minjoo news.
La policía ha activado varios dispositivos de seguridad en todos los museos y galerías de la ciudad, además las piezas sustraídas están siendo rastreadas para que no puedan salir del país…”
-Suficiente. -Dijo mientras apagaba la televisión. Es hora de encontrar un informante. Tengo que llegar a la inteligencia inglesa desde aquí. Descubrir quien se ha encargado de mantenerme toda mi vida a ciegas, porque me vendió a esos cabrones que me mantuvieron 9 meses bajo tortura y un día sin más me soltaron. Tengo que encontrar a Soo Hyuk, o por lo menos saber si está vivo. Y si lo está, ¿por qué no me ha buscado?. Yo he cumplido mi promesa.
Tras tanto tiempo viviendo en el más estricto anonimato, sabía que era hora de emerger y buscar respuestas a todo lo acontecido. Estos tres últimos años habían sido una pesadilla. Sin casi poder dormir temiendo que sus captores le hicieran revivir sus meses de tortura en sueños. Temiendo cualquier cosa, por nimia que fuera.
Había acabado la tregua, era hora de empezar el juego, hora de hacer pagar cada instante de sufrimiento, cada gota de sangre que derramé y estaba dispuesta a llevarme por delante a todo y a todos.
El teléfono empezó a sonar, me levanté del sofá y mirando por el grande y luminoso ventanal de la casa, respondí.
-¿Ya terminaste?.
-¿No crees que fue demasiado arrogante el dejarles una pista?.
-Al contrario, esto me dará más margen para jugar.
-Si dan contigo, no saldrás de la cárcel en el resto de tu vida.
-Si, dan conmigo, no tendrán ni idea de quien soy y mucho menos pruebas sobre los delitos. Espabila, ¿Tenemos comprador?.
-Ehh, acabo de recibir un correo. Un coleccionista inglés quiere adquirir los objetos. Ofrece 50 millones de libras por ambas.
-50 millones por cada una o no hay trato.
-¡Eso es mucho!.
-¿Crees que los que pujan por estas cosas son pobres?. Para ellos, esto es calderilla.
-Ha aceptado. Le de enviado los datos de la cuenta bancaria.
-Si en 15 horas no se ha hecho la transferencia, cancela el trato.
-Ok. ¿Qué tienes pensado hacer con tanto dinero?.
-¿En algún momento hemos decidido que te pagaría por hacer preguntas sobre mi?.
-No.
-Pues cierra el trato, coge tu parte y mantén el móvil encendido.
-Oye, pero…
-Agh,¿ no saben trabajar sin preguntar?. -Dijo mientras soltaba el móvil sobre la cama.
Necesito encontrar una fuente para la información. Es hora de mancharse las manos.






